Disfruta de tu verano más “slow”

Aunque ya llevaba días haciéndose notar, hoy damos oficialmente la bienvenida al verano. Esta estación del año siempre ha sido mi favorita desde que era una niña.  Todos los años tras finalizar el colegio, mi familia y yo hacíamos las maletas para disfrutar durante un mes de la casa de la playa. Era el momento de aparcar las obligaciones diarias, sacar la bicicleta, comer helados, ir al cine de verano, pintar conchas en la terraza, utilizar el bañador como uniforme oficial, hacer castillos en la arena, beber batidos de chocolate, pasear de noche por la playa, dormir siestas infinitas…

Y tú ¿cuánto tiempo hace que no disfrutas de un verano slow como los de tu infancia?. Sin prisas, sin relojes y sin recordar el día en el que vives. Te propongo 9 formas de disfrutar de un verano slow. Aprovecha para tomar el control de tu tiempo, ser consciente del sitio en el que estás y disfrutar de los pequeños momentos.

Bon voyage!

verano slow

1. Las bicicletas son, también, para el verano

¿Te acuerdas de lo felices que se les veía a Bea, Desi, Javi, Pancho, Quique, Piraña y Tito pedaleando y silvando al compás de la música de Verano Azul? o sin ir tan atrás en el tiempo ¿el buen rollo de Shakira y Carlos Vives? Pues esa misma sensación es la que se apoderará de ti cada vez que te montes en una bicicleta. Deja a un lado el coche y la moto. Coge tu bicicleta para hacer los recados diarios, dar un paseo, ir a la playa o al campo y ¡disfruta del camino!. 

Además, será la excusa perfecta para olvidarnos por unos días del gimnasio y hacer deporte de forma natural. Eso sí, recuerda hidratarte mucho y ponerte protección.

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2. Helado a tutiplén

Este es el momento en el que te convenzo de que vayas en bicicleta a todos lados. El helado es el protagonista principal e indiscutible del verano y es obligatorio darse un capricho de vez en cuando. De hecho el que inventó el verano lo hizo, entre otras cosas, para poder comer helado sin remordimientos.

Sin embargo, personalmente, creo que a algunos comercios se le ha ido la pinza con tanta innovación gastronómica ¿de verdad hay alguien que le gusta el helado de chicle, tortilla de patatas o pizza?

 

3. No sin mi libro

Todos los años me pasa lo mismo. Voy con las prisas, se me olvida hacer una selección de libros y al final termino el verano con un master en celebrities de todas las revistas que he ido enganchando. En este sentido te diré que para gustos los colores. A mí personalmente hay tres categorías de libros que me encantan: los que me hacen reír como Maldito Karma de David Safier; los que me hacen reflexionar como Ensayo sobre la ceguera de José Saramago; y los que me enseñan como Vivir mejor con menos de Albert Cañigueral.

En este enlace podréis encontrar los 20 libros imprescindibles de este verano según Expansión.

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4. Vuelve al cine de verano

¿Qué mejor plan podía haber cuando éramos pequeños que ir al cine de verano con la familia, aprovisionado de chucherías hasta las cejas, con una rebeca por si refrescaba y llevando tu propio cojín de casa para amortiguar la sesión? Una plaza de toros, un aparcamiento, la propia playa o un jardín grande eran los escenarios perfectos para disfrutar de dos horas de cine al aire libre. La película muchas veces era lo de menos, lo importante era disfrutar de la experiencia.

Impulsados, quizás, por este mismo sentimiento nostálgico han vuelto a resurgir los cines de verano en muchas localidades españolas. Sin ir más lejos las sesiones de cine al aire libre han vuelto a ponerse de moda en la capital. Os dejo algunas propuestas para los que vivís en Madrid

 

5. Conecta con la naturaleza

El turismo rural es la mejor opción para tener un verano slow, romper con la rutina del trabajo y alejarte del mundanal ruido de las zonas turísticas. Es un plan perfecto tanto si viajas en pareja como si lo haces con niños porque, además de descansar, también podrás hacer excursiones y practicar actividades deportivas. Recuerda que del 11 al 13 de agosto tienen lugar “las lágrimas de San Lorenzo” y que estos entornos, alejados de los núcleos urbanos y la contaminación lumínica, son los mejores para disfrutar de esta lluvia de estrellas fugaces.

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6. Puestas de sol

En la playa, en el campo, en una azotea, en el coche, corriendo, paseando, en el chiringuito, en el mar, en un acantilado… da igual el sitio que elijas pero no te pierdas ni una sola puesta de sol este verano. Disfruta de este momento casi mágico en el que todos nos quedamos en silencio contemplando esta estampa única que nos llena de energía. Aprovecha para regalarte unos minutos de calma y reflexiona sobre todo lo que has disfrutado del día. Intenta guardar el mayor número de instantáneas posibles en tu retina porque serán las que nos salven en los días de trabajo y estrés. 

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7. Recupera tus aficiones

Dedícate tiempo a ti y a hacer las cosas que te gustan pero que pocas veces puedes hacer por falta de tiempo. ¿Cocinar, ver series, practicar surf, las manualidades, la jardinería, el bricolaje, la fotografía, el yoga…? Las posibilidades son infinitas. También puedes aprovechar para descubrir nuevas aficiones y disfrutar de las actividades al aire libre.

 

8. Manda una postal

La tecnología ha sustituido a las cartas pero ¿te acuerdas de la ilusión que te hacía recibir una postal de algún amigo durante las vacaciones? Quizás no recuerdes la última vez que enviaste una tarjeta y te hayas olvidado, también, del “rico” sabor de los sellos pero este verano te propongo recuperar este buen hábito. Seguro que hay alguna persona importante en tu vida que vive lejos y no puedes ver a menudo. Aprovecha un momento tranquilo para escribirle. Cuéntale dónde estás y dile por qué te has acordado en estos momentos de él o ella. ¿Te imaginas la cara que pondrá al recibirla?

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9. Aléjate de la tecnología

Los ordenadores, los móviles, las televisiones, las tablets…roban nuestro tiempo sin que nos demos cuenta y nos impiden socializarnos con los demás. Cuántas veces habremos visto a gente más preocupada por compartir lo que están viviendo en las redes sociales que por disfrutar del aquí y el ahora. No entres en pánico si no tienes cobertura en la playa, wifi en el restaurante o televisión en la habitación.

¡Vive el momento y disfruta de tu verano slow!

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