Cinco propósitos para un 2019 más sostenible

propositos sostenibles

La llegada de un nuevo año es una buena oportunidad para plantearnos nuevos retos. Y, también, para cambiar o mejorar todo aquello que no nos gustó de 2018. Si uno de tus propósitos es empezar 2019 intentando llevar una vida más sostenible, saludable y consciente, pero no saber por donde empezar, este post es para a ti.

Tener una vida más sostenible no es una meta sino, más bien, un camino. Hay etapas de subida y otras de bajada. A veces te sentirás cansada y otras llena de motivación. Verás algunas piedras en el camino.  Algunas veces podrás deshacerte de ellas y otras tendrás que esquivarlas. Te encontrarás con mucha gente por el camino. Algunos te dirán que ese camino no conduce a ninguna parte y otros te animarán a que sigas porque más adelante hay un lugar con vistas increíbles. ¡Así que ponte cómoda y disfruta del viaje!

Te propongo cinco acciones fáciles de conseguir para que 2019 sea el inicio de tu camino hacia la sostenibilidad.

 

1. Olvídate de las bolsas de plástico

¿Por qué? Porque duran 10 minutos en nuestras manos y tardan cientos de años en descomponerse. Además, su mal uso hace que muchas de ellas vayan a parar a nuestros océanos y sean ingeridas por animales marinos al confundirlas con su alimento.

Con los ritmos acelerados de trabajo que nos marcamos, muchas de nuestras compras diarias suelen ser improvisadas. Lo típico. Sales del trabajo a las mil. Y de camino a casa entras en el supermercado. Tú solo ibas a por unos yogures pero sales con dos bolsas de plástico llenas de comida.

El truco: lleva siempre contigo una bolsa de algodón reutilizable para las compras del día a día y usa un carrito, de los de toda la vida, para las compras grandes. Así evitaras tener que pedir bolsas de plástico. Ah! Y en las tienda de ropa lo mismo. No te olvides de llevarte tu propia bolsa.

 

2. Apoya el comercio local

Las tiendas y los comercios de barrio llenan de vida nuestras calles y les da identidad a las ciudades. De hecho, antiguamente las ciudades se expandían entorno al mercado de abastos ya que era el eje central a partir del cual los ciudadanos desarrollaban su vida.

 

Sin embargo, actualmente no corren tan buenos tiempos para los mercados centrales y pequeños comercios de barrio. Las diferentes crisis económicas y el auge de las grandes superficies obliga a cada vez más emprendedores a cerrar sus negocios. Nosotros, como consumidores responsables tenemos la oportunidad y responsabilidad de apoyarlos.

Comprar en el comercio local tiene multitud de ventajas: el/la dependiente/a conoce tus gustos y se anticipa a tus deseos; siempre te va a dar buen género porque sabe que si no quedas satisfecho/a volverás para presentarle tus quejas; te enteras de las últimas noticias del barrio; reduces la huella de carbono que se produce con los desplazamientos; se encuentran multitud de cosas originales y únicas que no encontrarías en las grandes superficies; y ayudas a generar empleo directo en tu ciudad.

¿Cómo puedes apoyar el comercio local? Busca una panadería que tenga obrador propio, visita el mercado una vez a la semana para comprar alimentos frescos, localiza una frutería que venda productos de la zona y aprovecha cada vez que tengas que hacer un regalo para conocer un tienda nueva del barrio.

 

3. Rechaza los productos de usar y tirar

Me refiero a cosas como cubiertos, platos, pajitas, vasos y tazas de plástico, envases de poliestireno y botellas de plástico. Es decir, los típicos productos que te ofrecen cuando compras algún menú para comer en la oficina o pides una bebida para llevar.

Existe una alternativa sostenible para cada uno de estos utensilios. Lo único que tienes que hacer es acordarte de llevarlos cuando comas fuera de casa o pidas una bebida para llevar. Por ejemplo, puedes sustituir las botellas de plástico por unas de acero inoxidable. Los cubiertos y platos los puedes reemplazar por unos de bambú. Por último, para evitar las tazas de plástico o poliestireno puedes utilizar un vaso-termo y pedir que te lo rellenen.

 

4. Compra alimentos de temporada y sin envasar

Cada estación tiene sus colores, sus olores y, por supuesto, su calendario de frutas y verduras propias de la época. Si no somos capaces de comernos un polvorín en verano por qué vamos a comprar una sandía en invierno. Cada cosa tiene su momento.

Los alimentos de temporada se caracterizan por respetar los ciclos de la naturaleza y esto tiene multitud de beneficios. Son frescos, más sabrosos, tienen más propiedades nutricionales, son más baratos y, en la mayoría de los casos, suelen ser de producción local. Lo que significa que además contribuimos a reducir la huella de carbono procedente de la distribución de productos.

El invierno es de la piña, las espinacas, las endivias, la coliflor, el nabo, las manzanas, los plátanos, las habas, el kiwi, los aguacates, las alcachofas y las acelgas. La primavera está llena de color: rábanos, fresas, pomelos, zanahorias, espárragos, remolacha, ciruelas, lechuga, patatas, nectarinas, albaricoques. Con el verano llega la época de los tomates, las frambuesas, el calabacín, los pimientos verdes, el melocotón, las brevas, las berenjenas, el melón, las peras, la cebolla roja, las picotas, los tomates cherry, la sandía, el pimiento rojo, los higos, los pepinos, la lechuga. Y en otoño podemos difrutar de las uvas, el mango, los champiñones, las setas, los boniatos, la calabaza, la granada, las castañas, la mandarina, el aguacate, el brocoli y la remolacha. ¡Bon appétit!

 

5. Únete al lunes sin carne

La industria ganadera es el sector que más gases contaminantes emite, por detrás de los transportes. Además su huella hídrica, que mide la cantidad de agua dulce que se utiliza en un determinado sector, es una de las más altas. ¿Sabías que se  necesitan 4.500 litros de agua para obtener 300 gramos de carne de vacuno?.

La idea no es volverse vegano de la noche a la mañana sino consumir menos carne para reducir el impacto que la industria ganadera tiene sobre el medio ambiente. Con este propósito nacieron los Lunes sin Carne, una iniciativa que cada vez gana más adeptos en todo el mundo.

Además, puedes aprovechar el reto para descubrir nuevas recetas y mejorar tu salud cardiovascular a la vez que tomas conciencia del impacto que genera la industria ganadera sobre nuestro planeta. Gracias a la acogida que tiene la iniciativa encontrarás un montón de recetas en redes con el hashtag LunesSinCarne.

¿Te animas a asumir el reto?

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